nadie detiene nada. constante cuestión, precipitantes deseos. no quema, no congela, solo me estremece, muy calidamente. me aburro, me alegro, me duermo y me despido.
pero siempre vuelvo. voy y vuelvo y tu y yo tal para cual. pero no hoy, ni mañana. quizás solo en nuestros cabellos.
son todos los planes injustos, tanto como las palabras. los hechos conmovedores y las sonrisas dificilmente olvidables, casi por ese tormentoso placer del imposible colectivo que suele rodear las situaciones ideales. si llegase a terminar uno de estos días soñando con aquello, he decidido rendirme.
esto no había sucedido antes, nunca había estado tan consciente de mi inconsecuencia.
era, precisamente, lo que necesité al imaginar mañana.
1 comentario:
Holas, me encontré con tu blog, y me pareció interesante... saludos.
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